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Nuevo estudio revela esfuerzos en el Sur Global para contrarrestar el trastorno de la información

29 de Abril de 2022
Un estudio de alcance de 18 meses de duración recientemente publicado revela las personas y los enfoques que se están utilizando para contrarrestar el trastorno de la información en el Sur Global. Financiado por el IDRC, el estudio identifica éxitos, desafíos y áreas para futuras investigaciones.
An illustration depicts a woman at a ballot box who is blindfolded and bound by misinformation.
Lauren Walker/Truthout
A negative effect of information disorder is that it reduces a person’s ability to participate freely and meaningfully in democratic processes.

Un efecto negativo del trastorno de la información es que reduce la capacidad de una persona para participar libre y significativamente en los procesos democráticos.

Desde equipos de verificadores de hechos independientes en América Latina hasta legisladores en África y Medio Oriente y especialistas en la educación en los medios en Asia, las organizaciones y movimientos en países de bajos y medianos ingresos se están levantando para combatir el problema de las "fake news" o noticias falsas.  

Enfrentando los desafíos del trastorno de la información en el Sur Global explora los métodos que utilizan las personas para enfrentar los desafíos, con especial atención a cómo la pandemia de COVID-19 ha agravado el problema. Este estudio innovador reúne a investigadores de todo el Sur Global en un proyecto colaborativo para evaluar y mapear los esfuerzos para contrarrestar la desinformación.  

El trastorno de la información en todo el mundo ha resultado en un panorama de investigación floreciente pero complejo que incluye el análisis de temas que van desde la manipulación electoral y la política populista hasta cuestiones de confianza en los medios y sus implicaciones para el periodismo. “Esta es una investigación verdaderamente novedosa, que llega en un momento realmente importante, cuando las democracias están luchando para enfrentar los complejos desafíos de cómo la desinformación está influyendo en nuestra esfera pública digital”, dice Caroline Ford, Directora del equipo de Gobernanza Democrática e Inclusiva del IDRC.  

El trastorno de la información está siendo generado por la creciente prevalencia de la información errónea, la desinformación y la información maliciosa en la esfera pública y en las redes sociales. Estos términos se definen como sigue:  

  • Información errónea: información falsa que se comparte, pero sin intención de causar daño. 
  • Desinformación: información falsa que se comparte a sabiendas para engañar o causar daño. 
  • Información maliciosa: cuando se comparte información, ya sea real o falsa, para causar daño, a menudo trasladando a la esfera pública información diseñada para permanecer privada. 

Toda información errónea puede ser dañina, pero por la intención y la forma en que se manifiesta, la información maliciosa es un problema particularmente grave por el impacto dañino directo e intencional que puede tener sobre una persona, organización o país. Incluye acciones como el acoso en línea, el discurso de odio, el intercambio no consentido de imágenes íntimas, la creación de engaños fotográficos, de video y de audio (también conocidos como "deepfakes"), las filtraciones de correo electrónico o el intercambio de información de ubicación personal (también conocido como "doxxing"). 

Aunque el trastorno de la información es un problema generalizado en los países del Sur Global, la investigación aún está dominada por teorías y estudios de casos extraídos de experiencias recientes en el Norte Global. Este estudio tiene como objetivo resolver algunas de esas brechas en la comprensión y encontrar áreas donde se necesita más investigación. 

Según Herman Wasserman de la Universidad de Ciudad del Cabo, quien dirigió el estudio, “El acceso a información de calidad es vital para permitir que los ciudadanos participen en los procesos democráticos. Esto es especialmente importante en el Sur Global, donde muchas democracias son frágiles, el acceso a los recursos digitales está distribuido de manera desigual y los medios independientes suelen estar bajo presión. En estos contextos, el trastorno de la información puede socavar aún más la gobernabilidad democrática y la agencia cívica. Este estudio nos ayuda a comprender cómo las organizaciones de la sociedad civil en el Sur Global pueden ayudar a contrarrestar el trastorno de la información y respaldar información confiable y cierta”. 

El informe es el resultado de un proyecto financiado por el IDRC y dirigido por Wasserman, trabajando en colaboración con equipos de Research ICT Africa (que cubre África subsahariana), InternetLab (que cubre América Latina y el Caribe), LIRNEasia (que cubre Asia) y Arab Reporters for Investigative Journalism (que cubre el Medio Oriente y África del Norte).