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Creado: 2003-04-16 11:35
Modificado: 2004-11-09 13:18
Refreshed: 2010-03-16 09:44

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Capítulo 11.
Copán, Honduras: Colaboración para la identidad, la equidad y la sustentabilidad
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Jacqueline Chénier, Stephen Sherwood, and Tahnee Robertson

La opresión social, que se remonta a la conquista española, ha creado un legado de pobreza para el pueblo chortí de Copán, en el oeste de Honduras. La dominación y explotación continuas han generado graves injusticias y crecientes conflictos y violencia. Las presiones del crecimiento demográfico y la degradación de los recursos naturales han contribuido a crear un futuro sombrío para la mayoría de los habitantes de Copán. En 1997, después del asesinato del líder indígena Cándido Amador, los chortís marcharon hacia Tegucigalpa, donde realizaron una huelga de hambre para hacer pública su causa. En respuesta a las presiones nacionales e internacionales, el presidente hondureño intervino y decretó la asignación de recursos públicos para proveer de varios miles de hectáreas de tierras a los chortís. No obstante, esto fue sólo un primer paso hacia un cambio social efectivo y el progreso en Copán. Las actividades vinculadas con el manejo comunitario de los recursos naturales (MCRN) inicialmente se concentraron en fortalecer la posición de los chortís. Cuando ha transcurrido menos de un año y como resultado de los procesos de participación, se han diluido las disputas y los chortís están mejor organizados y preparados para abogar por sus intereses en foros locales y nacionales. Si bien aún quedan muchos desafíos, se han obtenido valiosas experiencias y útiles enseñanzas respecto al establecimiento del MCRN.

En América Central, el crecimiento demográfico y la burda explotación de los recursos por intereses particulares ejercen crecientes presiones sobre recursos naturales cada vez más limitados. Además, la reestructuración de las políticas nacionales ha conducido a la delegación del manejo de los recursos naturales, otorgando funciones más amplias a los grupos locales de interés y las organizaciones no gubernamentales (ONG). La transición ha llevado a una brusca declinación de los mecanismos administrativos y la comunicación eficiente entre los involucrados de las zonas rurales: agricultores, ganaderos, propietarios de ase-rraderos, ambientalistas, funcionarios gubernamentales y comunidades locales. Las disparidades en el acceso a los recursos naturales, la falta de consenso y la información errónea son particularmente frecuentes en los entornos rurales.

En este trabajo se describe la experiencia de la Red para el Manejo en Colaboración de los Recursos Naturales (COLABORA) con el pueblo chortí de Copán, en el oeste de Honduras. Establecida en 1994, COLABORA es un grupo no oficial de organizaciones preocupadas por el fortalecimiento del manejo comunitario de los recursos naturales (MCRN) en Honduras y miembro de la Red Mesoamericana para el Manejo de Conflictos Socioambientales, que actúa a nivel regional. Los miembros fundadores de COLABORA incluyen a las ONG Caritas, Aldea Global, Proyecto Guayape y Vecinos Mundiales, así como a la Universidad de Cornell y la Escuela Panamericana de Agricultura (Zamorano). Posteriormente, se han involucrado más profundamente la Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (COHDEFOR) y varios gobiernos municipales. Nuestra experiencia indica que el establecimiento del MCRN puede ayudar a resolver disputas y promover una mayor democracia al facilitar la comunicación y el mutuo aprendizaje entre las diversas partes y poner el poder de la toma de decisiones en manos de los involucrados.

El entorno y la situación conflictiva

La región

Honduras ocupa una superficie de unos 112 000 km2 en el corazón de la región montañosa de América Central. Los productos agrícolas aportan alrededor del 22% del producto interno bruto del país; los principales ingresos provienen de la exportación del banano, café, ganado, caña de azúcar y tabaco. El producto interno bruto per cápita es de aproximadamente 879 dólares estadounidenses (USD), pero la disparidad en los ingresos es muy grande: el 20% de la población percibe el 64% de los ingresos nacionales. La tasa de analfabetismo es de alrededor del 43%. La mitad de los casi seis millones de habitantes del país son agricultores que producen maíz y frijoles para autoconsumo y el 80% de ellos están incluidos en las categorías de pobreza o extrema pobreza (Banco Mundial 1994).

La gran mayoría de los hondureños son de ascendencia mixta europea e indígena americana (localmente se les llama mestizos) (Newsome 1992). Los grupos indígenas y étnicos de Honduras se han reducido a menos del 10% de la población total y hoy este grupo social representa el sector más marginado del país (Rivas 1993). En ninguna parte del país la pobreza y la desigualdad social son más atroces que en Copán, en particular entre las personas que son descendientes más directos de los mayas, los chortís.

La ciudad de Copán, en la región montañosa occidental de Honduras, tiene una población de 6 000 mil personas. Sin embargo, sus ruinas arqueológicas mayas atraen anualmente a más de 150 000 turistas de todo el mundo (Director, comunicación personal, 19981). La mayoría de los habitantes de la ciudad son mestizos; los chortís viven en las aldeas de las laderas circundantes a las planicies de Copán (Figura 1).


Figura 1. Copán y el área circundante en el oeste de Honduras.

Los chortís tienen antepasados mixtos mayas y españoles y sólo unos cuantos conservan su lengua indígena (Herranz 1996). Sin embargo, su identidad cultural está en gran medida intacta y en 1994 el gobierno hondureño oficialmente reconoció a los chortís como uno de los siete grupos indígenas y étnicos remanentes en el país.

Unos 8 000 chortís han sido relegados a las laderas como agricultores de autoconsumo y jornaleros que trabajan para los propietarios de las plantaciones locales (los terratenientes, que generalmente son de ascendencia española directa) y viven en condiciones de extrema pobreza (Martínez 1997). Las tasas de analfabetismo llegan al 90% y más, la tasa de mortalidad infantil es de aproximadamente 60% y más de la mitad de los niños están desnutridos. En medio de las continuas presiones sociales y económicas, los chortís están luchando por preservar sus costumbres y reconstruir su identidad, su lengua y sus medios de subsistencia.

Una historia de desigualdad

A comienzos del siglo XVI, los españoles reclamaron la propiedad de todas las tierras, recursos y las personas de Honduras. Los derechos de gobierno se distribuyeron entre los conquistadores (Newsome 1992). A medida que la Iglesia Católica Romana acrecentó su poder a final del siglo, brevemente distribuyó los derechos de gobierno a caciques indígenas que se habían convertido al catolicismo, pero más tarde dio el control básico a los crio-llos (descendientes de los españoles nacidos en América). Como resultado, surgieron seis familias criollas como grandes terratenientes en el valle de Copán (Martínez 1997).

Durante los siglos XVIII y XIX, la inmigración de criollos y mestizos aumentó la población del valle de Copán, consolidó aun más la privatización de los recursos y desplazó a los chortís de su tierra natal (Martínez 1997). Si bien la Iglesia Católica Romana tomó medidas para que los indígenas tuvieran acceso a terrenos, muchos chortís fueron desalojados por la fuerza de sus tierras. A comienzos del siglo XIX, la determinación de las fronteras políticas entre Guatemala y Honduras dividió a la nación chortí. En el siglo XX, la dominación social se volvió cada vez más institucionalizada.

El conflicto social actual

En la década de los 50, poderosos terratenientes adquirieron miles de hectáreas en todo el valle de Copán, que se extendían hasta Guatemala (Martínez 1997). Muchas comunidades chortís estaban en este territorio y sus habitantes se vieron forzados a trabajar como peones rurales para sobrevivir. Como parte de las políticas hondureñas de reforma agraria en los años 70, el Instituto Nacional Agrario (INA) proporcionó nuevas tierras a tres de las 17 comunidades chortís de Copán. Si bien la redistribución fue muy limitada y la tierra otorgada era en gran parte estéril, la medida brindó un muy necesario alivio a las comunidades en crecimiento.

Durante los años 80, las comunidades rurales formaron sindicatos de agricultores para exigir el derecho de acceso a las tierras y los créditos (Martínez 1997). En 1991, más de una docena de integrantes de los sindicatos de Copán fueron asesinados. Las investigaciones antropológicas y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre pueblos indígenas y Tribales de Países Independientes, que tenía el propósito de proteger y beneficiar a las comunidades indígenas, mejorar su acceso a la tierra, los servicios de salud y viviendas y asegurar la satisfacción de sus necesidades básicas, intensificaron el sentimiento de los chortís hacia su identidad cultural. En noviembre de 1994, con la ayuda de la Confederación Nacional de Pueblos Autóctonos de Honduras (CONPAH) y la Universidad Pedagógica Nacional, los líderes locales crearon el Consejo Nacional de Indígenas Chortís de Honduras (CONICHH) para abogar por sus intereses, en particular la recuperación del territorio indígena perdido.

El 12 de abril de 1997 fue asesinado el líder chortí Cándido Amador. Si bien las autoridades todavía no han determinado cabalmente las circunstancias del asesinato, los acontecimientos consolidaron más el nacionalismo de los chortís e incitaron sus protestas. En mayo de 1997 casi 1 000 chortís marcharon hacia la capital de Honduras, Tegucigalpa, y efectuaron una huelga de hambre que captó la atención del país así como de la comunidad internacional. Exigieron nuevas investigaciones acerca de la muerte de Cándido Amador y la restitución de las tierras tribales.

La Organización de Agricultores y Ganaderos de las Ruinas de Copán (AGRACOR), que representa los intereses de los propietarios de las plantaciones, cabildeó con el go-bierno hondureño para impedir la redistribución de la tierra. Entre otras cosas, ponían en tela de juicio la etnicidad de los chortís. Sin embargo, a pesar de los fuertes vínculos de AGRACOR con miembros del Congreso hondureño, los medios de difusión y la presión del público exigieron la intervención presidencial para terminar la huelga de hambre. El go-bierno decidió apoyar la causa de los chortís y les otorgó 2 000 ha de tierras productivas y créditos por 200 000 lempiras hondureñas destinadas a viviendas (Cuadro 1) (en 1999, 14.24 lempiras hondureñas [LH] = 1 dólar estadounidense [USD]).

Cuadro 1. Perspectiva de los chortís acerca de importantes acontecimientos de su historia.

Momento

Acontecimiento

Antes de 1502

Los descendientes de los mayas cultivaban libremente la tierra en el valle de Copán.

1502

Los españoles conquistaron a los pueblos indígenas, que ofrecieron limitada resistencia.

1560 a 1569

La corona española distribuyó tierras e indígenas entre los conquistadores españoles.

Siglo XVII

Los chortís subsistieron gracias a pequeñas parcelas cultivadas en forma individual y comunal.

Siglo XIX

Los criollos establecieron plantaciones de tabaco y café.

1950

Juan Ramón Cuevas adquirió tierras habitadas por comunidades chortís para cultivar caña de azúcar y criar ganado. Cuando murió, sus hijos heredaron las tierras y las comunidades chortís, y comenzaron a explotar la mano de obra.

1970 a 1979

Se produjo la reforma agraria en Honduras. El gobierno asignó tierras a unos cuantos chortís organizados en grupos de agricultores (alrededor del 10%).

1987

Aumentó la organización de la comunidad, seguida de una mayor represión.

1991

Varios líderes chortís fueron muertos por reclamar sus derechos; se estableció el Acuerdo 169 de la OIT para Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes.

1994

Se creó el CONICHH.

1995

Se creó la CONPAH.

Abril de 1997

Dos chortís, uno de ellos el líder Cándido Amador, fueron asesinados. Se hizo una peregrinación a Tegucigalpa y hubo protestas por los derechos.

Mayo de 1997

Se llegó a acuerdos con el gobierno central para la distribución de 2 000 ha a comunidades chortís. Los chortís se pusieron en contacto con COLABORA (vía Caritas) para conseguir su apoyo.

Diciembre de 1997

Cinco comunidades chortís recibieron del INA 350 ha de tierras no cultivables e improductivas. Comenzaron a tomarse decisiones acerca de cómo usar y distribuir las tierras.

Nota: COLABORA, Red para el Manejo Colaborativo de los Recursos Naturales; CONICHH, Consejo Nacional de Indígenas Chortís de Honduras; CONPAH, Confederación Nacional de Pueblos Autóctonos de Honduras; OIT, Organización Internacional del Trabajo; INA, Instituto Nacional Agrario.

En diciembre de 1997, el INA transfirió 350 ha del total de tierras concedidas a los chortís para que fueran administradas por el CONICHH. No obstante, por diversas razones esta medida empeoró las relaciones existentes entre los involucrados. El gobierno adquirió de los terratenientes, tierras en gran medida no cultivables e improductivas a precios exorbitantes (en la mayoría de los casos al triple del valor del mercado). El INA otorgó tierras públicas, lo que causó problemas con el gobierno municipal local como resultado de las responsabilidades jurídicas poco claras. Además, sólo cinco de 17 comunidades chortís recibieron tierras y cuestionaron la cantidad real de hectáreas distribuidas. Por último, el gobierno no tomó medidas para apoyar financiera o técnicamente a los chortís con el fin de que se convirtieran en agricultores productivos. Los chortís, que habían trabajado básicamente como peones en las últimas generaciones, habían perdido gran parte de sus conocimientos agrícolas.

Los problemas críticos

El conflicto actual en Copán surgió de una multiplicidad de problemas. Las discrepancias entre los chortís sobre la propiedad y la distribución de la tierra causaron divisiones entre sus comunidades. Los chortís también estaban preocupados porque el gobierno no cumplió los acuerdos de julio de 1997 y creció la desconfianza. Los productores de tabaco desalentaron la organización de las comunidades amenazando a los miembros del CONICHH y excluyéndolos de las oportunidades de empleo o el acceso a la tierra. Además, las tensiones sociales e históricas, en especial entre los descendientes de los criollos y los indígenas, así como entre los ricos de las zonas urbanas y los pobres de las zonas rurales, agravaron la situación. En el Cuadro 2 se enumeran los principales grupos involucrados y sus intereses.

Cuadro 2. Principales grupos de involucrados en Copán.

Grupo de involucrados

Descripción

Interés básico

Chortís

En su mayoría jornaleros tabacaleros, que pueden ser clasificados en dos grupos: los que pertenecen al CONICHH y los que no pertenecen a él

Acceso a la tierra y oportunidades económicas, autogobierno

Propietarios de plantaciones

Básicamente seis familias que poseen las tierras en la ciudad de Copán y sus alrededores

Control sobre la tierra y la mano de obra

Gobierno (local y nacional)

La municipalidad local (la oficina del alcalde), que supervisa la administración de las leyes públicas, instituciones gubernamentales a nivel nacional (la oficina del presidente y el INA), responsables de la aplicación de las políticas públicas

La paz y el desarrollo económico en Copán

Organizaciones no gubernamentales (ONG)

Organizaciones no gubernamentales: Caritas, el Comité de Acción Social Menonita, la Organización Cristiana para el Desarrollo Integrado de Honduras, el proyecto gubernamental de extensión (Planderos) y otras instituciones que organizan a los miembros de la comunidad y proporcionan asistencia técnica

Acceso a los recursos y oportunidades económicas para los beneficiarios de los proyectos

Industria turística

Empresas locales que ofrecen servicios a los turistas, proporcionan miles de empleos y aportan anualmente millones de dólares a la economía

La paz y evitar confrontaciones que pudieran perturbar el turismo

Nota: CONICHH, Consejo Nacional de Indígenas Chortís de Honduras; INA, Instituto Nacional Agrario.

La mediación para el cambio con el MCRN

Después de las protestas y la violencia de 1997, el CONICHH buscó el apoyo organizacional y técnico de organizaciones privadas de desarrollo. Sus líderes se acercaron a la ONG católica Caritas, que estaba realizando proyectos en el oeste de Honduras y era miembro activo de COLABORA. Caritas y COLABORA unieron fuerzas para ayudar al CONICHH a mejorar la situación en Copán.

La intervención

A fines de 1997, los representantes de COLABORA comenzaron a visitar Copán periódicamente para entender mejor la situación y establecer un proceso de MCRN. La necesidad inicial más apremiante era prevenir una mayor violencia y establecer un entorno más propicio para el diálogo. Debido a la debilidad y fragilidad de la organización, el CONICHH y sus integrantes también tenían que fortalecer su habilidad colectiva para negociar con las partes más fuertes, en particular los grandes terratenientes y otras empresas privadas interesadas.

COLABORA respondió a la necesidad de fortalecimiento institucional organizando talleres e intercambios donde participaron representantes de los chortís y organizaciones vinculadas con situaciones similares en otras partes del país (valle de Guayape, Olancho; Las Marías, Olancho; valle del Yeguare; Francisco Morazán). Mediante visitas, la investigación participativa y talleres para intercambiar y desarrollar métodos y estrategias de manejo de los conflictos, COLABORA contribuyó a diluir las amenazas de violencia y lograr el compromiso con un proceso a largo plazo de MCRN (Ríos et al. 1998). En el Cuadro 3 se sintetizan las actividades realizadas durante esta etapa.

Cuadro 3. Actividades de investigación participativa en Copán por COLABORA.

Actividada

Propósito

Mapas de la comunidad

Para determinar los límites de las propiedades, las tierras en disputa, los caminos, las fuentes de agua, los servicios básicos, la población, la extensión geográfica, los criterios para la clasificación del uso de la tierra, las percepciones entre los adultos, los jóvenes y los niños y las de ambos sexos

Análisis de los costos y beneficios agrícolas

Para determinar la viabilidad agrícola, el potencial de sustituir la producción y la mano de obra, la capacidad y los conocimientos acerca de la producción agrícola y los requisitos financieros

Evaluación de las expectativas de la comunidad y las esperanzas para el futuro

Para interpretar los sueños y metas de la comunidad, definir las preferencias y actividades y desarrollar la capacidad local de planificación

Análisis de los chortís involucrados en el conflicto sobre la tenencia de la tierra y otros problemas de la comunidad

Para percibir la interpretación de la comunidad acerca del conflicto por la tenencia de la tierra, generar posibles soluciones y comprender la preocupación por la tierrad

aLas actividades tenían en cuenta el sexo y la edad con el fin de facilitar análisis más complejos y la planificación.

Después de las actividades iniciales de MCRN, el CONICHH se preocupó por aminorar los conflictos sociales por los recursos naturales, en particular entre los terratenientes (los que vendieron tierras al gobierno y los que no lo hicieron), las comunidades chortís (miembros y no miembros del CONICHH), el municipio, el INA y la oficina del presidente. Como medida de seguimiento y una forma de fortalecer su capacidad de participar en procesos más amplios de toma de decisiones, los chortís identificaron como una prioridad la distribución equitativa y el empleo productivo de las tierras otorgadas (Figura 2).


Figura 2. Análisis del CONICHH de las relaciones entre los principales involucrados con respecto a la tenencia de la tierra (apoyo del poder).

El CONICHH pensó que al abordar los conflictos de las comunidades por la distribución y el manejo de las tierras se resolverían las diferencias inmediatas entre los chortís y se fortalecerían el consenso y la organización generales. En vista de la escasez de alimentos y la cercanía de la temporada de siembra en mayo, solicitaron que COLABORA comenzara trabajando con las cinco comunidades que ya habían recibido tierras otorgadas por el gobierno. Entre enero y abril de 1998, COLABORA envió un equipo de tres investigadores con el fin de que ayudaran a esas comunidades a efectuar el análisis de los involucrados y la evaluación de los recursos, producir colaborativos y poner en práctica proyectos a corto plazo de manejo de la tierra.

Los resultados

Las primeras metas del proceso de MCRN eran facilitar el intercambio de información y aumentar los conocimientos de la comunidad acerca de los orígenes de la situación actual. Mediante evaluaciones rurales participativas en las cinco comunidades que recibieron tie-rras conforme al decreto presidencial de mayo de 1997, COLABORA y el CONICHH pusieron a prueba supuestos y confrontaron prejuicios. Por ejemplo, una fuente importante de preocupación en la comunidad era la cantidad real de tierras distribuidas por el go-bierno; en consecuencia, COLABORA también contrató a un equipo técnico externo para que midiera las tierras asignadas. Los primeros procesos de MCRN ayudaron a aclarar malentendidos y reorientar la acción futura (Cuadro 4).

Cuadro 4. Lecciones aprendidas de los primeros procesos de MCRN.

Supuestos erróneos del CONICHH y la comunidad

Nuevos conocimientos como resultado de
las evaluaciones rurales y los estudios técnicos

El gobierno asignó menos de las 350 ha prometidas en la primera distribución.

Las tierras asignadas por el gobierno eran más de las esperadas, un total de 416 ha.

Las tierras asignadas eran aptas para la agricultura, superaban las necesidades de las comunidades y podían sostener a las 12 comunidades que todavía no habían recibido tierras.

Las tierras asignadas no eran aptas para la agricultura (escaseaba el agua para el riego, la tierra era pedregosa y estaba compactada a causa del pastoreo excesivo, las pendientes comúnmente superaban el 35%).

Las comunidades fácilmente podían llegar a un consenso sobre cómo cultivar las tierras, qué cultivos producir y cómo realizar el manejo.

Las grandes diferencias acerca del manejo de la tierra dividían a las comunidades y exigían especial atención.

Nota: CONICHH, Consejo Nacional de Indígenas Chortís de Honduras.

Una vez mitigadas las sospechas de los chortís y su desconfianza hacia el gobierno nacional, el CONICHH comenzó a concentrarse en ayudar a las comunidades a llegar a un consenso acerca del uso y el manejo de las tierras otorgadas. A causa de la escasa fertilidad de los suelos y el limitado potencial de producción, el CONICHH y las cinco comunidades rechazaron la opción de trasladar a familias de las comunidades que no recibieron tierras, o de permitir el acceso a familias foráneas. En cambio, prometieron ayudar a esas aldeas a obtener sus propias tierras. Además, decidieron que:

  • Se distribuiría la tierra sobre la base de la superficie total asignada a cada comunidad, la fertilidad del suelo y el tamaño de las familias.
  • Las tierras agrícolas se distribuirían a las familias, pero, durante la temporada cercana de escasez, serían cultivadas en forma colectiva. Los miembros de la comunidad colaborarían en la siembra de los cultivos y apoyarían actividades adicionales. Las plantaciones de café que existían en el 30% de las tierras otorgadas serían expandidas y cosechadas en beneficio de toda la comunidad.
  • Las áreas forestales serían clasificadas en tres categorías de uso: como recolectoras de agua, como reserva forestal y para la extracción de madera y leña.

El CONICHH pidió al gobierno y las ONG locales asistencia agrícola y apoyo financiero que permitieran un manejo más productivo y sostenible de la tierra. Preocupados por la gran cantidad de organismos de desarrollo que afirmaban representar los intereses de los chortís, el CONICHH estableció normas para la colaboración. Definió que las ONG y los organismos gubernamentales que quisieran ayudar a la causa de los chortís y trabajar con las comunidades debían regirse por los cinco preceptos siguientes:

  • Buscar la aprobación del CONICHH antes de ponerse en contacto con las comunidades;
  • diseñar las intervenciones con la participación de la comunidad;
  • presentar un plan de actividades al CONICHH y recibir su aprobación;
  • informar periódicamente al CONICHH acerca de las evaluaciones y el progreso de los proyectos; y
  • coordinar las actividades con otros organismos de desarrollo para prevenir la duplicación de esfuerzos y los conflictos metodológicos.

El CONICHH y Caritas organizaron talleres para representantes de las comunidades sobre cómo mejorar las comunicaciones entre los miembros de la comunidad y cómo aumentar la capacidad de organización. Los participantes revisaron las propuestas y escogieron, mediante el consenso, proyectos para las comunidades y las organizaciones que los realizarían. Posteriormente, el CONICHH estableció contratos, acuerdos con colaboradores y fechas para reuniones de evaluación.

El CONICHH revisó las primeras actividades de MCRN y concluyó que los resultados eficaces eran:

  • el acceso a nueva información sobre las características demográficas y los recursos de las comunidades;
  • una evaluación más detallada de las tierras otorgadas y los límites;
  • un conocimiento más claro por parte del CONICHH de las múltiples perspectivas de las comunidades;
  • nuevas oportunidades para la participación de la comunidad en los procesos de toma de decisiones;
  • alternativas para aumentar la productividad de la tierra y asegurar su distribución equitativa;
  • alternativa para cubrir las necesidades de las familias sin tierras;
  • un mayor consenso sobre el uso y el manejo inmediatos de la tierra;
  • una mayor consolidación de las organizaciones y el aumento de la capacidad de expresar y representar los intereses; y
  • nuevos canales de comunicación y actitudes más positivas entre los involucrados en relación con los planes para abordar problemas más amplios de las comunidades.

Retos futuros y lecciones aprendidas

Los retos venideros

A pesar de que el CONICHH y las comunidades participantes piensan que las contribucciones de COLABORA y, en particular, de Caritas han sido positivas, es evidente que los chortís apenas han comenzado a abordar sus necesidades. Once comunidades todavía no tienen tierras y a las que se han mostrado activas en su organización todavía se les niegan oportunidades de empleo. Los chortís aspiran a modificar una larga historia de dominio y violencia sociales y afrontan graves obstáculos institucionales, como las estructuras sociales, económicas y políticas muy tendenciosas. Evidentemente, aún están pendientes las tareas más importantes y difíciles.

En el Cuadro 5 se sintetizan los planes inmediatos del CONICHH para el futuro. En primer término, los chortís tienen que involucrar en forma más completa a la gama de actores. En particular, el establecimiento de nuevas relaciones con los terratenientes y el fomento de su participación en los procesos de MCRN plantean nuevos retos.

Cuadro 5. Planes del CONICHH para el seguimiento inmediato del MCRN en Copán.

Necesidades

Obstáculos

Oportunidades

Estrategias

Actividades y participantes externos

Información y documentación

Sistema de comunicación

Mayor conocimiento de los involucrados

Registro continuo de los hechos, los resultados, los acuerdos

Analfabetismo y educación escolar limitada

Los medios de difusión han dado a conocer eficientemente la situación y han divulgado información a un público más amplio

Asegurar que los investigadores sean objetivos y que sean percibidos de esa forma

Mantener la confidencialidad

Revisar la situación de la tenencia de la tierra (Caritas, COLABORA, INA)

Efectuar un nuevo análisis de los involucrados (COLABORA)

Producir programas radiofónicos y boletines informativos sobre la realidad de los chortís (ONG, Radio Católica, Radio Sta. Rosa)

Desarrollo de la capacidad y aprendizaje

Evaluaciones y análisis participativos

Toma democrática de decisiones

Amplio conocimiento de los procesos de MCRN

Analfabetismo y educación escolar limitada

Conocimiento limitado de la historia

Falta de consenso sobre las causas de los problemas

Numerosas organizaciones de desarrollo interesadas (ONG)

Fomentar el conocimiento de la identidad mediante la capacitación

Generar el conocimiento de la participación y la capacidad de usar metodologías participativas

Involucrar estrechamente a los chortís en las actividades de investigación (Caritas, COLABORA)

Reuniones para planear la capa-citación e integrar los recursos (Ministerio de Educación, ONG)

Producir programas radiofónicos educativos (Comunica, Radio Católica, Radio Sta. Rosa)

Relaciones y organización (CONICHH)

Equilibrio de poder entre el CONICHH y las comunidades

Liderazgo democrático y participación de las comunidades

Interacción entre el CONICHH y las organizaciones de agricultores

Consenso y planificación de la comunidad acerca del uso de la tierra otorgada

División entre las comunidades

Poca tradición de toma participativa de decisiones

Resistencia activa de los grandes te-rratenientes a la organización de los chortís

Tradición de liderazgo autoritario y paternalismo

Historia de dependencia

Numerosas organizaciones de desarrollo interesadas (ONG)

Vincular la investigación con la organización

Establecer el liderazgo a partir del contexto local

Comenzar con pequeños proyectos y usar el éxito como fuente de inspiración

Establecer mecanismos de apoyo técnico

Fortalecer las relaciones con otros involucrados

Taller sobre el desarrollo organizacional para el CONICHH (Caritas, ONG)

Permitir al CONICHH desarrollar sus propias propuestas y proyectos (Caritas, COLABORA, ONG)

Efectuar visitas e intercambios con otros involucrados

Nota: COLABORA, Red para el Manejo Colaborativo de los Recursos Naturales; CONICHH, Consejo Nacional de Indígenas Chortís de Honduras; INA, Instituto Nacional Agrario; ONG, organización no gubernamental.

Las lecciones aprendidas

En el nivel más básico, COLABORA considera el MCRN como un instrumento útil no sólo para mejorar el manejo de los recursos naturales sino también para generar acuerdos sociales sistémicos muy complejos. No hay un plan maestro para lograr un MCRN eficiente. Por su naturaleza, el manejo de los recursos naturales implica situaciones donde intervienen múltiples involucrados, caracterizados por diversas perspectivas, intereses y necesidades. El MCRN es necesariamente un proceso creativo que se basa en la enseñanza iterativa, adaptativa y en la acción, y abarca a una gran variedad siempre cambiante de individuos y organizaciones. El CONICHH y los chortís sólo han comenzado las actividades en este campo. No obstante, gracias a la investigación en Copán adquirimos valiosos conocimientos acerca de la mecánica del MCRN y, a partir de esa experiencia, obtuvimos algunas enseñanzas para nuestra labor futura que pueden ser útiles para otros investigadores.

El elemento esencial del MCRN es la participación, no sólo la presencia de múltiples actores sino también el control compartido de la toma de decisiones y la formulación de políticas. Para quienes han trabajado en el desarrollo comunitario en áreas tales como la agricultura, la salud, la alfabetización y la organización, el MCRN puede ser simplemente un avance natural en esa preparación. Nos basamos mucho en la experiencia con métodos establecidos en la educación para adultos, la planificación y la solución de conflictos. En concordancia con los métodos de desarrollo de la población rural, usamos temas técnicos para llegar a problemas de carácter más social y abordamos cuestiones estructurales relativamente abrumadoras comenzando con las dificultades menores, más manejables, antes de atacar problemas cada vez más complejos. (Para explicaciones de los métodos de desa-rrollo generalmente usados, así como otros aspectos conceptuales pertinentes, véanse Korton [1980], Fisher y Ury [1981], Chambers [1983], Bunch [1985], Chambers et al. [1990], Freire [1990], Lee [1993] y Uphoff [1996]).

Como la participación de COLABORA en Copán comenzó hace relativamente poco tiempo, surgieron las siguientes enseñanzas a partir de las etapas iniciales de MCRN, en particular la identificación de problemas, el análisis y la planificación.

Fomentar la participacion y el Liderazgo locales

  • La participación no fue automática, sino que se logró con el tiempo. Al principio, tanto los líderes como las comunidades tenían un interés limitado en el MCRN. Sin embargo, pequeños éxitos como la medición de la tierra otorgada y la documentación exacta de los intereses comunitarios aumentaron la participación local. Cuando la gente sintió que era escuchada, creció su confianza en el CONICHH y apoyaron cada vez más a la organización.
  • La representación en las organizaciones no siempre fue un hecho. Un saludable excepticismo nos permitió ver que, a pesar de sus buenas intenciones, el CONICHH no necesariamente representaba los intereses de las comunidades. Al incrementar la capacidad, el CONICHH pudo generar una mayor participación de la comunidad y representar mejor las perspectivas de los constituyentes en los proyectos y en los círculos políticos, con lo cual se fortaleció la legitimidad de los resultados del MCRN.
  • Lo mejor es un liderazgo discreto. El liderazgo autoritario tradicional puede interferir en los procesos de MCRN. Las diferencias no se resolvían eficientemente si los actores no participaban cabalmente en los procesos de aprendizaje y acción y si no asumían la responsabilidad de las decisiones. La transformación de los estilos de liderazgo demagógico tradicional en otros nuevos y discretos mediante la participación y la colaboración permitieron una toma de decisiones más democrática y eficiente y, sobre todo, un mejor liderazgo.

Abordar los desequilibrios de poder y vincular a los involucrados

  • Las protestas pacíficas contribuyeron a nivelar la situación. Las marchas y huelgas de hambre de los chortís atrajeron una considerable atención del público, tanto en el plano nacional como en el internacional. Los medios de difusión desempeñaron una función decisiva al despertar la conciencia acerca de las injusticias y presionar al gobierno para que tuviera en cuenta cuestiones antes muy fácilmente ignoradas. Como resultado de la acción gubernamental, la posición de los chortís se fortaleció y legitimó.
  • El fortalecimiento de los involucrados más débiles ofreció alternativas nuevas, más pacíficas. Armados con mejor información, nuevas habilidades de análisis y una organización más fuerte, los chortís ya no necesitaban recurrir a medidas drásticas, como las huelgas de hambre. Además, las partes más fuertes comprendieron que ya no se tolerarían los abusos de poder. En esas condiciones, los involucrados estuvieron cada vez más preparados para negociar con otros y colaborar.
  • Se pudieron encontrar (o establecer) asuntos de interés mutuo. El reconocimiento de los intereses y las necesidades y el fomento de la comprensión mutua aumentó el interés de las personas por la negociación. Cualesquiera que fueran las diferencias iniciales, los involucrados han podido identificar o establecer asuntos de interés mutuo para el diálogo. Al fin y al cabo, pobres o ricos, todos somos humanos y compartimos necesidades y problemas básicos que inevitablemente nos unen.
  • El análisis histórico y social mejoró las decisiones. Los análisis dentro de cada grupo de involucrados, en particular los estudios que tienen en cuenta las diferencias correspondientes al sexo y la edad, proporcionaron conocimientos importantes acerca de diversas perspectivas locales. Cuando las soluciones incluyeron esa complejidad, los constituyentes estuvieron más dispuestos a aceptar los resultados y cooperar con el cambio y la acción requerida.

Conocer los derechos jurídicos y las limitaciones del gobierno

  • Las leyes y el conocimiento de éstas fueron instrumentos poderosos. El Acuerdo 169 de la OIT evidentemente tuvo efectos sobre la causa de los chortís. Los participantes en el MCRN deben estar familiarizados con las políticas que se crean para ellos, como las relacionadas con el acceso a los recursos naturales y los derechos humanos, de tal modo que puedan defender en forma adecuada sus propios intereses.
  • La acción gubernamental fue limitada. A pesar de sus buenas intenciones, los gobiernos de los países en desarrollo rara vez tienen los medios para administrar sus propias políticas. Presionar al gobierno puede ser productivo en términos de lograr acuerdos, como el decreto que otorgaba tierras a los chortís, pero los orga-nismos a menudo tenían una limitada capacidad de ejecutar las políticas. Las ONG que tenían acceso a fondos independientes para proyectos comunitarios, desmpeñaron funciones importantes como defensores y administradores de las metas políticas.

Mediar en forma creativa, dinámica y local

  • Las personas y organizaciones del lugar fueron los mejores mediadores. Si bien los métodos para la solución de conflictos tienden a basarse en árbitros externos, encontramos que organismos locales, como Caritas, con frecuencia desempeñaron esa función con eficacia. Conocían las historias y era menos probable que pasaran por alto cuestiones importantes, como pueden hacerlo personas foráneas. Además, al desarrollar la capacidad de mediación de los actores locales dejamos valiosos recursos para el futuro.
  • Los mediadores cumplieron muchas funciones diferentes. Como ya se señaló, el MCRN es un proceso muy dinámico que exige una tremenda inventiva. Caritas y COLABORA proporcionaron diversos tipos de apoyo a las actividades en Copán, incluyendo la asistencia técnica, el incremento de la capacidad, la defensa, la convocatoria, la vinculación y la creación de conciencia. Los mediadores tuvieron que cumplir funciones muy diversas durante las actividades de MCRN. A medida que se resolvían los problemas y surgían nuevas situaciones, los organizadores tenían que retirarse del proceso de mediación o unirse a él, según su relativa neutralidad, autoridad y legitimidad.
  • El trabajo en equipo incrementó la flexibilidad. En lugar de que individuos organizaran actividades de MCRN, COLABORA usó un método de equipo para pla-nificar, facilitar y documentar las actividades. La reflexión en grupo y la coordinación a veces introdujeron factores de confusión y, por consiguiente, fue una tarea ardua, pero la diversidad resultante condujo a una mejor planificación, que reflejaba más adecuadamente los amplios intereses de los participantes en el MCRN.

Conclusiones

Los desequilibrios de poder han marginado a los chortís de Copán y los han vuelto vulnerables a la explotación. Históricamente, esta situación ha llevado a la explotación no sustentable de los recursos y la concentración de la riqueza, lo que ha alterado las relaciones humanas y contribuido al menosprecio, la protesta y la violencia.

Mediante el MCRN, COLABORA ayudó al CONICHH a mejorar las relaciones entre las comunidades chortís y a fortalecer la participación de sus miembros. Como resultado, los chortís comenzaron a abordar los problemas de mayor prioridad usando modelos de li-derazgo cada vez más centrados en la participación y la democracia, que contribuían a resultados más coherentes con las aspiraciones de los diversos grupos. Después de menos de un año de apoyo de COLABORA, el CONICHH y las comunidades chortís se unificaron más y pudieron cada vez más promover sus propios intereses.

A pesar de los grandes avances realizados, aún queda por hacer la mayor parte de la tarea. Los chortís continúan siendo injustamente dominados y explotados y graves obstáculos económicos, políticos y sociales obstaculizan nuevos avances. Ahora que los chortís están mejor preparados para entrar en negociaciones con los sectores más poderosos de Copán, otros involucrados tal vez no acepten la autoridad y la neutralidad de COLABORA como fuerza mediadora. En consecuencia, la red no puede dormirse sobre sus laureles. COLABORA debe continuar la búsqueda de formas creativas de resolver los conflictos y hacer que las diversas partes lleguen a un consenso sobre cómo manejar mejor sus recursos y lograr el progreso de Copán y sus habitantes.

COLABORA ha aprendido que las primeras etapas del MCRN — en especial los análisis rurales participativos y la capacitación en el manejo adecuado de los conflictos — pueden ayudar a las comunidades, los organismos gubernamentales, las ONG y otros actores a abordar problemas complejos y muy difíciles. Esta experiencia demuestra que los métodos innovadores para múltiples involucrados que tienen en cuenta el aprendizaje y la acción en colaboración, son muy apropiados para un cambio social que contribuya a un futuro más sustentable y socialmente equitativo.

Reconocimiento

Caritas y COLABORA agradecen a las numerosas personas que contribuyeron a las actividades en Copán. Gilberto Ríos, Sergio Larrea y Myriam Paredes constituyeron el equipo de documentación y facilitaron las visitas sobre el terreno y la investigación participativa con los líderes del CONICHH Antonio Ramírez, Jesús y Victoriano Pérez y Dionisio y José Rufino. Octavio Sánchez, coordinador de COLABORA, Reina López y Lesbi Valladares de Caritas, proporcionaron valiosa coordinación y apoyo logístico al equipo de documentación. Daniel Buckles y Gerret Rusnak, del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (CIID), aportaron valiosos comentarios sobre versiones anteriores de este documento. El CIID patrocinó este proyecto. Agradecemos a Caritas, el Instituto Internacional de Cornell para la Alimentación, la Agricultura y el Desarrollo (CIIFAD), el Centro de Cornell para el Medio Ambiente y también a otros miembros de COLABORA por su continuo apoyo a los procesos de MCRN en Honduras. Los autores asumen toda la responsabilidad por cualquier error o interpretación equivocada que aparezcan en este documento.

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1 Director del Instituto Antropológico Hondureño, comunicación personal, 1998. [back]







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